Las bodas tienen que ser tan personales que no existan dos iguales. Que sea única, irrepetible, inigualable. Que despierte tantas emociones en los novios que sientan que el día de su boda fue la más maravillosa muestra del amor que se profesan. Que echen la vista atrás con los años y coincidan en que no hubiese habido un mejor momento ni más oportuno para sellar su amor. Que fue el mejor día del mundo, en el mejor lugar del mundo, junto a las mejores personas del mundo. Y, lo más importante, que no cambiarían absolutamente nada. Así disfrutaron Ana y Jose del día de su boda un 21 de octubre. Han sido una de esas parejas de las que ¡nos hizo tanta ilusión que se casaran! No hacía falta que se miraran o se tocaran para sentir la conexión que tienen. Cuando los dos están en un mismo lugar, no queda espacio ni aire sin llenar de magia y amor. Esto mismo ocurrió cuando vinieron a la primera reunión en la floristería: nos dejaron el ambiente cargado de emociones excepcionales. Y a nosotros, con eso, ya nos habían enamorado.

Marqués de Montemolar es una de las fincas más espectaculares que hay en la provincia. Lo tiene todo: la majestuosidad de una casa grande y antigua, las impresionantes vistas al mar mediterráneo, y el encanto del pueblo de Altea. Montar allí bodas es una gozada y, a pesar del calor que hace en esa zona de la costa en pleno verano, nos chifla el resultado final de las decoraciones.

Eso mismo debieron pensar Isabell & Jamie cuando decidieron celebrar su destination wedding en España. Ella, alemana y él, inglés. Viven juntos en Londres pero se conocieron en España. Su historia de amor empezó en el instituto al que ambos iban en su época adolescente y desde entonces han sido inseparables. Quisieron celebrar un día tan especial en la costa que los vio crecer como personas y como pareja, y así mostrarles a sus invitados la belleza de nuestra tierra.