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La boda campestre de Mabel y Jose

Nunca olvidaré la confianza que Mabel siempre nos brindó. Desde el primer día fue honesta y sincera. Tiene una personalidad arrolladora que nos cautivó enseguida y que hizo que los preparativos de su boda se convirtieran en toda una aventura. 

Mabel y Jose tenían clarísimo cómo querían que fuese su boda. Querían una boda de verano (pleno, pleno verano), en exterior, una ceremonia civil, una decoración en tonos blancos, muy campestre, que la paniculata estuviera presente en la boda, y cuántos más troncos, cestas y velas, mejor. Querían ser unos novios sencillos, espontáneos y felices. Y aquel 27 de julio lo fueron. 

Contrataron al duo de Aloha para inmortalizar cada momento. Nos encantó volver a coincidir con ellos. El resultado fue estupendo, las fotos hablan por sí solas. 

El look de Mabel era perfecto para ella. Llevó un maravilloso vestido de Jesús Peiró, que nos sigue teniendo enamorados, de encaje y plumeti, línea recta y tirantes con lazadas; parecía hecho a medida para ella, era magnífico y lo lucía estupendamente. Mabel estaba más Mabel que nunca. Como complementos utilizó un tocado de flores artificiales en tonos verdes, rositas y blancos, un velo en tono rosa pastel, unos sencillos y pequeños pendientes de perlas, y unos tacones nude. Para su ramo de novia, que debía ser dulce y silvestre a partes iguales, utilizamos muchísimas variedades de flores distintas en tonos rosa pastel, verde y blanco. 

En la entrada a Torre de Reixes colocamos un primer bodegón de bienvenida con un mensaje impreso sobre tela que colgamos de un arco de troncos. Creamos bodegones alrededor del arco con penas de madera, troncos y atrezzo, y preparamos unos centros de flores con paniculata, espuela de caballero, margaritas silvestres, alguna hortensia, allium y eryngium. Para terminar de decorar el bodegón utilizamos una flecha de madera indicando el camino hacia la ceremonia, faroles y velas, y colocamos unas cajas de madera con abanicos que nos proporcionó la novia para que los invitados pudieran cogerlos de camino a la ceremonia.

Para la ceremonia se utilizaron sillas crossback de madera. Nosotros decoramos la zona de altar con nuestras banquetas grises con patas francesas de madera, una mesa de madera y varias cestas a distintas alturas repletas de flores blancas que montamos con un aire muy campestre. 

De camino al cóctel creamos un pequeño rincón con otro mensaje de bienvenida y muchos troncos. Como a la hora del cóctel el sol ya se había escondido, las velas le aportaron a toda la decoración un aire mágico. Llenamos una lechera de zinc con flores, colocamos algunas copas más con flores y rellenamos con musgo. 

En la zona de cóctel, junto a la salida hacia el banquete, colocamos el seating: una gran plancha de madera con las cartulinas individuales con los nombres de los invitados colocadas por mesas. Las cartulinas se hicieron a conjunto de las invitaciones, de los números de mesa y de las minutas. Qué importante es cuidar todos los detalles. Como no podía ser de otra forma, llenamos la zona del seating con flores, troncos y velas, y el espacio cobró vida. 

En la entrada al banquete decoramos el arco que hay en Torre de Reixes y lo llenamos de pequeñas luces led. Entre la decoración floral y la iluminación, aquella tarde de julio parecía sacado de un cuento. 

Las mesas se vistieron con manteles de color tierra, sillas napoleón plegables en blanco decapado, bajoplatos de madera y platos de pan rústicos. El mejor lienzo para terminar de decorarlas con nuestras flores campestres. 

En cada mesa colocamos tres centros de distintos tamaños, una rodaja de tronco, tres velas de té en vasos de cristal y musgo. 

La guinda del pastel fue la mesa presidencial. Mabel y Jose quisieron sentarse con sus mejores amigos en una mesa alargada de madera. Nosotros la llenamos de flores y musgo, velas y luces led. Creamos un jardín lleno de luciérnagas para iluminar la noche más especial de sus vidas.

  

Tenemos el mejor trabajo del mundo, siempre lo diremos. No sentimos infinitamente agradecidos de poder formar parte de uno de los días más especiales en las vidas de nuestros novios. Es un proceso precioso, lleno de ilusión, confianza y cariño que termina con el mejor de los finales. Estaremos eternamente agradecidos. 

Bisous, 

C.

Vestido: Jesús Peiró

Fotografía: Aloha Estudio

Restaurante: Torre de Reixes

Maquillaje: Bella Leo

Floristería: El Jardín del Cabo

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